Astrología

Astrología: de su origen a la llegada de la ‘PsicoAstrología’

La astrología fue considerada madre de todas las ciencias y fue estudiada por todos los sabios de las civilizaciones antiguas. Durante siglos, la astrología se utilizó para anticiparse a las guerras y prevenir el porvenir de naciones enteras. Este conocimiento ancestral dominó la religión, la filosofía, la ciencia pagana y la Europa cristiana. 

Tanto fue así que el matemático Galileo fue perseguido por sus exactas predicciones y psiquiatras reconocidos como Carl G. Jung la usaron para comprender la psique de sus pacientes. A pesar de estas premisas, la astrología se convirtió, con el pasar de los tiempos, en víctima del materialismo que la Revolución Científica trajo dando paso a la popularización del escepticismo. 

El exceso de materialismo científico fue una de las primeras resistencias que encontré entre mis oyentes cuando comencé a comunicar el lenguaje simbólico. No los culpo pues no nos han educado para comprender algo escrito -literalmente- en un idioma que no responde a palabras. 

«Yo no creo en eso» solía ser la reacción inmediata. Reconozco que -tras leer los horóscopos de la sección de los diarios- yo también contestaría lo mismo. Lamentablemente, la astrología se ha comercializado para ser un producto vendible pero aquello que vemos en la televisión a las dos de la mañana es tan solo una divulgación poco seria de un conocimiento ancestral.

Si tú también has comenzado a leer esto con la premisa “yo no creo en eso” te respondería que el lenguaje de los astros no es una ideología o superstición. Creer o no creer no es la cuestión. La astrología no se trata de una religión, no responde a la fe y no busca adeptos. Es algo simple y complejo a la vez: los astros están aquí para que los observemos, los estudiemos y nos comprendamos como partes de un Todo.

Reconozco, sin embargo, que ante algo tan grande e imposible de delimitar como el Universo, no está mal ser un poco escéptico y acercarse con cautela. Considero que debemos tener humildad intelectual para aceptar que cuanto más sabemos, menos sabemos y que el Universo como espacio infinito posee una sabiduría que nunca terminaremos de comprender.

Los orígenes de la cosmovisión

Foto de Jacub Gomez en Pexels

Pese a que la astrología se acercó al lenguaje popular de la mano de astrólogos como Linda Goodman (autora del famoso libro ‘Los signos del zodiaco y su carácter’), los orígenes de la astrología se remontan -nada más y nada menos- que al tercer milenio a.C en Mesopotamia. Sí, estamos hablando de una antigua ciencia que llegó a Occidente hace más de 5.000 años

Desde el inicio de los tiempos, el ser humano tuvo una estrecha relación con los astros. Los historiadores acreditan sus inicios al imperio de los babilonios cuyos habitantes (los sumerios, caldeos y asirios) poseían gran inteligencia y cosmovisión.

Estos sabios eran matemáticos, astrólogos y alquimistas. Consiguieron crear calendarios, calcular el tiempo, predecir eclipses, informar a los emperadores de las guerras y esto hizo que otras civilizaciones también se interesaran.

Este conocimiento pasó a los egipcios quienes estudiaron los planetas y se dieron cuenta de que lo que estaba ocurriendo en el espacio tenía relación con lo que ocurría en su cotidianidad.

Pronto esta información viajó a territorios como India, Roma y Grecia. Fue durante la época helénica de esta última cuando los astrólogos optimizaron las computaciones astronómicas asignando deidades míticas a cada uno de los 12 signos del zodiaco que conocemos hoy: 

Ares (Aries), Hera (Tauro), Hermes (Géminis), Artemisa (Cáncer), Helios (Leo), Atenea (Virgo), Afrodita (Libra), Hades (Escorpio), Zeus (Sagitario), Cronos (Capricornio), Urano (Acuario), Poseidón (Piscis). 

Del mismo modo, los griegos también asignaron dioses olímpicos a los planetas: Apolo (Sol), Artemisa (Luna), Hermes (Mercurio), Afrodita (Venus), Ares (Marte), Zeus (Júpiter), Chronos (Saturno), Ouranos (Urano), Poseidón (Neptuno), Hades (Plutón). 

(Después, utilizaron este sistema para predecir tanto acontecimientos individuales como aquellos colectivos.)

En la base de cualquiera de las culturas antiguas (los indígenas americanos, los vikingos, los latinos, los persas, etc) los dioses fueron entendidos como fuerzas cósmicas que representaban la base de todo.

Además, si realizamos una comparación de todas las mitologías de los pueblos antiguos, todas hablan de los mismos dioses y de que estos repercutían en el ser humano. 

Debo aclarar que el hablar de los dioses no era otra cosa que una forma de hablar de los planetas, de referirse a la misma fuerza cósmica.

Es por esto que cuando se leen mitos como el de ‘La Odisea’ o ‘La Iliada’ en los que los hombres creían en dioses que les influían, simplemente se trataba de su forma de enseñar y de hablar de un conocimiento que siempre fue astrología.  

Carl G. Jung ya expresó la relación entre los planetas y los dioses mitológicos en sus escritos: 

“La Astrología consiste en configuraciones simbólicas del inconsciente colectivo, que es el tópico principal de la psicología: los planetas son los dioses, símbolos de los poderes del inconsciente”.

CARL JUNG

¿Y el origen del origen de la astrología?

Si quisiéramos indagar aún más allá de los pueblos antiguos, nos preguntaríamos lo siguiente: ¿cuál fue el origen del origen?

Existe una visión trascendente que afirma que el aprendizaje de conocimientos tan remotos como el lenguaje o las matemáticas está basado en una sucesión de personas que sabían algo porque alguien anterior sabía algo y este otro porque otro alguien lo supo antes.

En definitiva: es un origen tan antiquísimo que no sabemos con certeza exacta cómo ni cuándo comenzó. 

De acuerdo a la noción antigua, griegos, indígenas americanos y persas coincidían al afirmar que provenía de lo superior. Estos afirmaron que siempre hubo sabios en la humanidad que enseñaron este conocimiento a los hombres.

Por ello, del mismo modo que usamos el lenguaje verbal y el matemático en nuestro beneficio sin preguntarnos de dónde viene, también podemos acoger el simbolismo de este lenguaje ancestral sin preguntarnos su origen

Los grandes pensadores de todos los tiempos ya hicieron consciente la importancia de integrar este lenguaje simbólico y por ello Pitágoras, Platón, Dante, Goethe, Yeats, Kepler, Sócrates, Aristóteles e incluso Newton estudiaron astrología.

En cuanto a este último, existe una anécdota curiosa que merece la pena resaltar para comprender la importancia de no creer en la astrología sino estudiarla:

Newton se encontraba con Edmund Halley, astrónomo conocido por sus estudios sobre cometas, cuando este criticó despectivamente el valor de la astrología.

El físico, matemático, alquimista, teólogo, astrólogo e inventor inglés le respondió ‘Yo he estudiado esa cuestión, Mr.Halley, y usted no’. (En los manuscritos de Newton sobre Alquimia también se encuentra presente, por supuesto, la astrología.)

Sincronicidad Universal: ‘Como es arriba, es abajo’

La difusión de la astrología fue posible gracias a la popularidad de una de las 7 leyes del Universo: el principio de correspondencia o sincronicidad universal.

Este principio básico está incluido en uno de los siete axiomas o principios que defiende el Kybalion (obra de ‘Los tres iniciados’ que resumen las enseñanzas del hermetismo de Hermes Trismegisto): “como es arriba, es abajo, como es adentro, es afuera”.

El sabio Hermes -asociado al Thot de los egipcios- enseñó que el microcosmos de la psique humana no es otra cosa que el reflejo del macrocosmos.

De acuerdo a esta doctrina, los acontecimientos terrestres son un espejo de los celestiales. Esto se podría comprender con un simple recordatorio:  ‘no estamos en el Universo, somos el Universo’. Esto ya lo expresó Proclo en su comentario del Timeo de Platón: 

El hombre es un pequeño mundo (mikros cosmos), ya que, como el universo mismo, posee tanto mente como razón, tanto un cuerpo divino como un cuerpo mortal. Está dividido en concordancia con el universo

Proclo

Concepto que también corroboró Isaac Newton

“Es cierto sin mentir, cierto y más verdadero. Lo que está abajo es como lo que está arriba y lo que está arriba es como lo que está abajo”.

Isaac Newton

El Universo es un gran sistema y dentro de él existen pequeños sistemas, como el hombre. Por tanto, estudiando al hombre podemos comprender al Universo así como estudiando al Universo podemos comprender al hombre.  

La Carta Astral: herramienta para el autoconocimiento

Imagen de Mira Cosic en Pixabay 

El instrumento que contempla la astrología para estudiar al hombre y al Universo como entes sincronizados (y no separado) es el estudio de la carta astral. Esta se podría definir como una “fotografía” del cielo en el momento en el que nacemos

La carta astral proporciona un mapa que revela las posiciones planetarias del sistema solar con respecto a una ubicación específica de la Tierra (lugar donde nacimos) en la fecha y hora en la que nacimos. Esto porque, tal cual lo expresó Jung en una de sus frases más conocidas: 

“Nacemos en un momento dado en el que ello toma lugar y como los vinos buenos tenemos las cualidades del año y la estación en los cuales hemos venido a este mundo. La Astrología no debe justificar nada más.” 

Carl G. Jung

Así lo expresó el psiquiatra y astrólogo que reconoció que la carta astral responde a ser también una muestra o reflejo de la energía innata que existía en el cosmos en ese momento preciso, único e irrepetible en el que nacimos. 

¿Qué podemos ver en la carta astral?

La también denominada mapa natal o carta natal es una herramienta para el autoconocimiento que sirve para comprender por qué nos sucede lo que nos sucede.

La carta astral, ofrece una visión de nuestra ‘semilla entendida como: aquello que hemos venido a traer al mundo. Howard Sasportas lo explica en su libro ‘Las Doce Casas’:

“Un manzano sabe que está hecho para dar manzanas. Y lo sabe sin necesidad de luchas ni esfuerzos; es simplemente una expresión de su naturaleza interior. Como el manzano, cada ser humano sabe, en algún nivel profundo, qué es lo que se supone que ha de ser. Pero, a diferencia de los manzanos nosotros hemos perdido el contacto con este conocimiento. Por consiguiente, estamos desconectados de nuestra propia naturaleza y de la totalidad de la vida”.

Howard Sasportas

A través del estudio de la carta astral podemos reencontrarnos con quien somos en esencia, con las temáticas que dominaron nuestra existencia, con las contradicciones que marcaron nuestra confusión, con nuestras debilidades así como con nuestras fortalezas.

En definitiva: la carta astral ofrece un entendimiento profundo de la energía vibratoria del individuo así como de los caminos por los que ha venido a transitar. 

¿La carta astral determina quienes somos y nuestro futuro? No.

Esta representación en dos dimensiones del concepto ‘como es arriba, es abajo’ responde a un lenguaje simbólico que habla de los arquetipos (y no responde al concreto lenguaje humano).

Comprendiendo esto también podemos entender que este mapa del autoconocimiento no determina nuestro destino vital ya que siempre tenemos libre albedrío o elecciones

Por ejemplo: podemos canalizar la energía arquetipal de Marte desde la agresividad o desde el emprendimiento, aquella de Plutón desde la muerte o desde la transformación así como integrar a Urano como genio o como locura.

Esto porque la carta astral, se basa en el estudio de la energía de los arquetipos básicos o fuerzas que se observan en los elementos que componen la misma: signos astrológicos, casas astrológicas y planetas. 

Sin embargo, estos arquetipos también se relacionan o dialogan entre sí creando los denominados ‘aspectos armónicos’ (sextil, trígono…) o ‘aspectos tensos’ (cuadratura, oposición, conjunción…). Estos últimos no son más que las contradicciones propias de cualquier ser humano.

Conocer este concepto básico del libre albedrío explica el por qué dos personas nacidas el mismo día, a la misma hora y en el mismo lugar (como los hermanos gemelos) no tienen vidas iguales sino que cada uno escoge a través de qué polaridad expresarse

La vibración elevada (o positiva) y la vibración baja (o negativa). Todas las configuraciones que observamos en la carta astral (planetas, casas, signos zodiacales y aspectos) poseen, como todo en el Universo, estas dos polaridades.

En este sentido, debemos dejar de culpar al cosmos. No podemos utilizar las “astro-excusas” para justificar nuestra conducta. No es la influencia de Plutón que te hace manipulador o la de Marte que te hace violento, tú puedes escoger empoderarte con el primero y emprender con el segundo. Solo tú escoges cómo vivir ese símbolo.

Prueba de esto es que Adolfo Hitler y Charles Chaplin tenían cartas natales casi iguales pero cada uno decidió canalizar la energía arquetipal desde diferentes polaridades.

Sin embargo, compartieron también muchas otras cualidades, no solo ambos tenían bigote sino que existen numerosos datos curiosos sobre los paralelismos entre las vidas Chaplin y Hitler

Por esto es muy importante que dejemos de preguntar a la astrología ‘¿qué me va a pasar?’ para comenzar a preguntarle ‘¿qué tengo que aprender?’ 

Solo reformulando la pregunta podremos comprender el símbolo del arquetipo como una representación de lo que está pasando pero no como ‘productor’ de ello.

Por ello, la astrología moderna propone tomar la carta astral como vía hacia el autoconocimiento y entendimiento de tu propia creación de la realidad.

La llegada al vínculo entre Astrología y Psicología

Cada vez son más los psicólogos que han hecho consciente la valiosa información que puede existir sobre un individuo en su carta astral y es por esto que la astrología ha unido fuerzas con la psicología derivando en lo hoy es llamado ‘Astrología Psicológica’ o ‘Psicología Astrológica’.

Esto comenzó en el siglo XX cuando Carl G. Jung resucitó la antigua idea de los arquetipos (como principios primordiales que forman la estructura del mundo material) y los integró en la psicología moderna profunda a través de los principios psicológicos: patrones organizativos primordiales de la psique

Numerosos autores de orientación junguiana respaldaron las ideas de Jung y coincidieron al afirmar que nuestras características y comportamientos personales reflejan la dinámica de los arquetipos. 

Pese a que la astrología constituye una idea ajena a la ciencia materialista. De acuerdo al libro ‘La psicología del futuro’ de Stanislav Grof, uno de los fundadores de la psicología transpersonal: 

La investigación sistemática de los estados holotrópicos durante varias décadas ha aportado suficientes datos para apoyar las evidencias de la astrología y poner en entredicho las suposiciones de la ciencia materialista.”

Stanislav Grof

Según el psicólogo transpersonal, las experiencias de estados holotrópicos han aportado evidencia empírica de que la psique humana individual carece de fronteras y se sintoniza con toda la existencia

Para comprender este fenómeno, Grof explica que no podemos racionalizar en términos de masas, fuerzas gravedad y otros términos físicos.

Debemos pensar en sincronicidad entre los planetas, la psique y los acontecimientos externos, confirmando así que el microcosmos es un espejo del macrocosmos. 

En concordancia con el vínculo entre astrología y psicología podemos encontrar una entrevista realizada a Jung en 1954 por los astrólogos André Barbault y Jean Carteret en la que se pregunta al psiquiatra, entre otras cuestiones: ¿qué relación encuentra entre la astrología y la psicología? algunas de sus respuestas a continuación:

“Ha habido muchos casos de analogías chocantes entre la constelación astrológica y el suceso psicológico. Se puede esperar, con un grado de probabilidad bastante alto, que cierta situación psicológica bien definida venga acompañada por una configuración astrológica análoga.” 

Carl G. Jung

 “La psicología del inconsciente la que se ocupa particularmente del simbolismo arquetípico, lo que es común a las dos artes.” 

Carl G. Jung

“Es evidente que la astrología puede ofrecer mucho a la Psicología.” 

Carl G. Jung

¿Qué es la ‘Astrología Psicológica’? 

La astrología psicológica comparte el mismo simbolismo y las mismas corrientes que la astrología tradicional. Sin embargo, cambia en el enfoque. No busca la predicción sino comprender al individuo ‘desde dentro’ de su propio paisaje interior como creador de la realidad y no como víctima de las causas externas. Como dijo Dane Rudhyar, 

“No es que a la persona le suceda un acontecimiento, sino que al acontecimiento le sucede una persona”. 

Algunos ejemplos entre tantos de cómo la astrología y la psicología comparten un vínculo estrecho ha sido el surgimiento de profesionales que tomaron lo mejor de cada una de ellas:

Bruno Huber fue uno de ellos quien fundó la llamada ‘Psicología Astrológica’ en los años 60 o ‘Astrología Huber’. Podríamos definir este concepto como una psicología que se sirve de la astrología como herramienta de diagnóstico y comprensión del mundo interno del consultante. 

El reconocido psicólogo junto a su mujer Louise trabajaron con el renombrado psiquiatra Roberto Assagioli (creador de la ‘Psicosíntesis’) ayudándole a escribir su libro “Psicosíntesis, Ser transpersonal”

Assagioli quedó encantado por los resultados del mismo y motivó a la familia Huber a continuar la investigación astrológica proporcionándoles numerosos casos clínicos para el estudio. Bruno, Louise y su hijo Michael fundaron el API o Instituto de Psicología Astrológica que ellos mismos definieron como una ‘visión de la astrología del siglo XXI’.

Richard Tarnas fue otro psicólogo que estudió en profundidad las configuraciones planetarias. Sin embargo, este se enfocó en la sincronicidad con los hechos que acontecían en la Tierra que explica la ley universal ‘como es arriba, es abajo’. 

El también filósofo e historiador, en su pasión por descubrir el vínculo entre Cosmos y Psique escribió su libro ‘Cosmos y Psique’, una obra de más de 800 páginas donde se encuentran las investigaciones que realizó de las configuraciones planetarias y los hechos sucedidos a lo largo de la historia.

Eugenio Carutti con su gran inteligencia y elegancia al hablar de astrología es otra muestra del vínculo entre formación científica y cosmovisión. El antropólogo, físico, epistemólogo es uno de los astrólogos más destacados hoy en día. Los libros de Carutti (Las Lunas, el refugio de la memoria o Los Ascendentes, 1º y 2º parte) son material básico de cualquier estudiante de astrología.

Actualmente Eugenio Carutti es el fundador de la escuela de Astrología casa XI donde estudian no solo personas interesadas en comprender el potencial de la astrología sino también psicólogos, terapeutas e investigadores que han comprobado la utilidad del estudio de la carta astral para llevar a cabo sus trabajos.

Entonces, ¿quién bebe de quién? ¿La astrología se sirve de la psicología o la psicología de la astrología? ¿lo debemos llamar ‘Astrología Psicológica’ o ‘Psicología Astrológica’? 

Volvería a citar a Jung cuando dijo que la Astrología representa la suma de todo el conocimiento psicológico de la antigüedad. Sin embargo, considero que se trata de una retroalimentación, no una batalla.

Ambos conocimientos pueden vivir en simbiosis tomando lo mejor de cada uno pues, ¿de qué sirve la evolución de los siglos sino para darnos cuenta de que no existe una única forma de contar la verdad? 

Unamos conocimientos, abracemos lo desconocido, comprendamos que juntos formamos el ‘Todo’. 


BIBLIOGRAFÍA

  • Grof, S., (2003) La Psicología del Futuro: Lecciones de la investigación moderna de la consciencia, La Liebre de Marzo.  
  • Transpersonal Life (2013), Entrevista a Stanislav Grof – Respiración Holotrópica (España, Agosto 2010), Youtube, https://youtu.be/oF5wHG0CRzI 

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